Lista de lecturas (esto es, qué es lo que estoy leyendo [o tengo pendiente] hoy por hoy):
- “La ciudad de Dios”, Agustín de Hipona
- “
Something wicked this way comes”, Phillip K Dick
- “El hombre que fue jueves”, Chesterton
Las obras que no he terminado de leer:
- A riesgo de decepcionar a mis amigos: “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, Cervantes.
- Para apañar ingenuos. “El Corán” de los labios de Mahoma.
- Para cumplir con mis influencias: “Orlando Furioso” Ariosto.
- Para demostrar mi vena angla: “Moby Dick”, Neville.
- Para demostrar que no soy un esnob malinchista: “Noticias del Imperio”, Del Paso.
- Para demostrar que soy bien culto: “El canon occidental”, Bloom.
Libros Hito:
- “Las aventuras de Tom Sawyer”, Mark Twain.
- “Los tres mosqueteros”, de Dumas, padre. Años después me soplé, sentado en la incomoda silla de una biblioteca pública, las continuaciones: “Veinte años después” y “El vizconde de Bragelone” editados en
Sepan cuantos...
- “Cien años de soledad”, García Márquez.
- El tan anhelado “Drácula” de Stoker, en una sola sentada de más de veinticuatro horas.
- “Las ciudades invisibles”, “El caballero inexistente”, ambos de Calvino.
- En menor medida: “La isla misteriosa” de Verne, que me ayudó a elegir carrera (además de ser el libro que yo escogería si supiera que voy a ser víctima de un naufragio), “La Biblia” por J (que también debería estar entre los inconclusos), “El señor de los anillos” de Tolkien.
- “Soñar tu sombra”, libro de poesía escrito por Fernández Iglesias, uno de mis gurús favoritos, quien tiene la culpa de que, a veces, yo escriba poesía.
- “Las mil noches y una noche”, creo que la versión de Burton, que tiene el muy discutible honor de ser el primer libro que me prohibieron leer, a mis tiernos once años.
¿Qué obra me decidió a escribir? La película de Terry Gillian,
Las increíbles aventuras del Barón de Munchhausen. Después de verla deseé algún día poder ser capaz de escribir algo así de maravilloso. Aún busco, en las tiendas de viejo, alguno de los tres o cuatro carteles promocionales.
Cosas que olvido frecuentemente de mí:
- Valoré seriamente unirme a la Legión Extranjera al graduarme de ingeniería.
- Tomé clases de violín cuando era niño.
- Esto no lo olvido: colecciono sombreros y espadas.
- Dos amigos y yo nos colamos, siendo adolescentes, en la cripta de una exhacienda abandonada. Los moradores permanentes estaban en casa.
- Soy sumamente tímido con las mujeres. También le temo a los perros, las ratas y a los dentistas.
- Tengo una fuerte afición por la pornografía (siempre se agradecen las aportaciones)
- Creí en el socialismo y en la guerrilla en la secundaria, en la democracia en la preparatoria, la maestría me marcó neoliberal y cada vez me descubro más tintes fascistas. He votado por los verdes, aunque ahora los abomino, y hasta por el extinto PSUM.
- Jamás seré un buen líder revolucionario: me agradan demasiado los trajes bien cortados y las corbatas de seda.
- Actué y dirigí mi primer obra de teatro (una adaptación muy libre de Cyrano) a los diez años en la primaria. Por supuesto, fui Cyrano. A los trece me uní al grupo de teatro de la Universidad. De mi más reciente participación en escena hace ya más de diez años. Añoro subir una vez más al escenario, como seguramente lo desearía el Capitán Estruendo de Gautier. El único estelar que he tenido fue, precisamente, ese primer Cyrano.
- Tengo una prosa tan fragmentada que la gente piensa que escribo poesía. Yo, sinceramente, me avergüenzo siquiera de decir que escribo.
- Tengo el mismo grupo de metas desde hace tres años: aprender alemán, bailar tango, practicar esgrima e ir a Europa.
- Alguna vez, un gran amigo, a quien admiro mucho, durante nuestra estancia en la universidad, me preguntó que me importaba más si ser definido como un actor o como un escritor, confiando, supongo, que mi respuesta sería lo segundo. Aún sigo dudándolo.
- A veces digo más de lo que debiera.
- Apoyé con el financiamiento de una película porno gay.
- Participé en una
ménage-à-trois.
- Trabajé en un supermercado despachando carnes frías.
- Han intentado ligarme un pintor neoyorkino en la ciudad de México y una reina en la ciudad de Tampico. Una vez me acosaron desde un auto en Toluca.
- Como buen rebelde, asistía a
El Sótano (un agujero funkie en Toluca) vestido de traje y corbata. (¿Quién era más rebelde y más trasgresor en ese lugar, ellos con su pelo largo y sus jeans o yo vestido de yuppie?)
- He vestido de “domador de circo” cuando iba a la preparatoria (botas de
Menudo por fuera del pantalón, camisas de cuello Mao y gabardina), he usado el pelo largo a la
MacGiver en la universidad, me he pintado el pelo de blanco un par de veces.
- Con las debidas proporciones, me veo en las organizaciones como Sócrates se veía así mismo con respecto a Atenas: ellas son un gran caballo grande, fuerte y holgazán y nosotros somos un tábano que los obliga a moverse, a correr, a agitarse.
- Y muchas cosas más que, como dije, frecuentemente olvido…
Declaración de principios
- Creo que el paraíso ocurre cuando se corta un trozo de pan recién horneado.
- Creo que Dios es un barco surcando el mar.
- Creo que la ternura existe en las manos de la mujer que me ama.
- Estoy persuadido de que mi sombra muestra que una espada cuelga de mi cintura.